
Sonia y yo empezamos a escribir “Chica busca chica” hace casi tres años. Fuimos construyendo las historias y los personajes con charlas interminables que primero pasaban a un cuaderno y luego al ordenador. Íbamos a “Los Placeres de Lola”, a Chueca, a una terraza o a tomar una cerveza. Para nosotras era quedar con “Mónica y estas”. Si estábamos muchos días sin verlas decíamos: “hace mucho que no quedamos con las chicas”. Lo que tienen los personajes es que son muy dignos a la hora de llamarte por teléfono y contarte que tal les va. Así que siempre teníamos que ser nosotras las que les llamábamos. Y si alguna no venía la criticábamos. Sobre todo Mónica.
Cuando estábamos con las amigas “de carne y hueso” a veces Sonia y yo nos acordábamos de algo que había dicho Ana o la última que había liado Nines. Las amigas “de carne y hueso” comentaban cuando no estábamos: “creo que Sonia y Olga son mayorcitas para andarse con amiguitas imaginarias”. Y los personajes, que son muy celosos y si no les haces la pelota todo el rato ni te saludan por la calle, nos malmetían contra nuestras amigas “de carne y hueso”. “Las otras” les llamaban.
Llegó el día en que unas y otras se conocieron. “He oído hablar mucho de ti”, se decían mutuamente. Y también: “Eres mucho más guapa de lo que me habían contado”. Hipócritas, pelotas, vendidas, murmurábamos Sonia y yo muertas de celos. Pero el caso es que ambos grupos se cayeron fenomenal. Se han dado los teléfonos y todo. Sonia y yo estamos siempre pendientes de que no queden por su cuenta y se pongan a criticarnos. Sobre todo Mónica.
(…gracias a la figuración especial, ahora “las otras” también son personajes )
Cuando estábamos con las amigas “de carne y hueso” a veces Sonia y yo nos acordábamos de algo que había dicho Ana o la última que había liado Nines. Las amigas “de carne y hueso” comentaban cuando no estábamos: “creo que Sonia y Olga son mayorcitas para andarse con amiguitas imaginarias”. Y los personajes, que son muy celosos y si no les haces la pelota todo el rato ni te saludan por la calle, nos malmetían contra nuestras amigas “de carne y hueso”. “Las otras” les llamaban.
Llegó el día en que unas y otras se conocieron. “He oído hablar mucho de ti”, se decían mutuamente. Y también: “Eres mucho más guapa de lo que me habían contado”. Hipócritas, pelotas, vendidas, murmurábamos Sonia y yo muertas de celos. Pero el caso es que ambos grupos se cayeron fenomenal. Se han dado los teléfonos y todo. Sonia y yo estamos siempre pendientes de que no queden por su cuenta y se pongan a criticarnos. Sobre todo Mónica.
(…gracias a la figuración especial, ahora “las otras” también son personajes )
4 comentarios:
jijiji...
Qué tiene que ver Lanzarote en todo esto??
que una de las guionistas de la serie estaba de vacaciones en lanzarote y les escribió desde allí
:)
Por que la mania con Monica, deja a mi chica en paz :P
jejejeje
jersey azul
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